Cuide su peso religiosamente

Cuide su peso religiosamente

Tener sobrepeso, aunque sea discreto, es una penitencia que pagamos por no comer adecuadamente. Nunca está de más cuidarse como Dios manda.

Religión y obesidad parecen no ser cosas que pudieran tener una relación; pero ¿Qué pensaría si un estudio científico así lo demostrara? El 23 de marzo de 2011 la revista HealthDay, publicó un artículo científico en el cual se aseguraba que un estudio hecho en Estados Unidos había arrojado que las personas que asistían a servicios religiosos eran más propensas a volverse obesas para cuando llegaban a la mediana edad.

No significa que ir a servicios religiosos haga más gordas a las personas; pero sin duda era algo común que compartían quienes engordaban luego de los 35 años. A lo largo de los años ese es un tema que ha ocupado a estudiosos del área, han descubierto que las personas religiosamente activas, tienen mejor salud, son menos depresivas y además son más felices. ¿Cómo puede ser que sean también más obesas? ¿Tienen la felicidad un componente de obesidad? Es algo muy común que las personas relacionen la obesidad discreta en los niños con buena salud.

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Cuando un niño es flaco, es visto muchas veces con angustia por sus padres, quienes buscan las mil y una maneras de hacer que aumenten de peso, usando complementos vitamínicos y suplementos alimenticios para hacer que estén más gorditos, como cariñosamente se les dice. Es el preludio de una enfermedad mortal que en muchos casos debe recurrir a maniobras médicas como la colocación de un balón gástrico para ayudar a quien la padece.

La asociación de la gordura con buena salud ha perjudicado mucho a esta última, afortunadamente en estos tiempos la difusión de que tales aseveraciones carecen de rigor científico han conducido a un cambio positivo en la población, en el sentido de no querer ver a sus hijos gorditos porque eso les parece saludable; todo lo contrario ahora cuando los padres o maestros observan un sobrepeso discreto en el infante toman cartas en el asunto y de inmediato tratan de poner coto a la situación.

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Es que la comida difícilmente puede alejarse de lo bueno, es uno de los placeres de la vida, la necesitamos para vivir y el cerebro es un especialista en dominarnos para que le mantengamos reservas de energía que le permitan la subsistencia. Mucho dulce y grasa fueron indispensables para la supervivencia del ser humano, nuestro cerebro no ha entendido que esos tiempos ya pasaron, que solo en situaciones muy extremas el hombre debe apelar a tales modos.

Por otro lado la religión nos ha permitido evolucionar y no lo ha hecho alejándonos de la comida, salvo en ciertas religiones donde el ayuno es una condición, la generalidad indica que solo un pequeño porcentaje la practica. Las celebraciones religiosas casi siempre se celebran con grandes banquetes, momentos clave como la unión de una pareja, en los católicos el bautismo y la primera comunión son actos que se hacen acompañar con esas exhibiciones de abundancia. No es fácil desprenderse de costumbres que marcan nuestras formas de vida, la religión tiene sin duda un gran peso en nuestras vidas, será bueno tomar medidas a tiempo para no tener que pagar penitencia.