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Jerusalén en las negociaciones.
Las conversaciones de Paz de Madrid, de octubre de 1991, retrasaron la solución de Jerusalén porque Israel se negó a aceptar que fuera incluido en la agenda de las negociaciones. Israel pidió también que en la delegación palestina para las conversaciones de paz no hubiera representantes de Jerusalén. Tampoco las conversaciones “oficiales” de Washington de 1992-93; ni la Declaración de Principios de septiembre 1993, resultado de las conversaciones secretas de Oslo; o cualquiera de los siguientes Acuerdos de Oslo (de mayo de 1994 y septiembre 1995) añaden impulso significativo alguno a la cuestión de Jerusalén. Únicamente el “Marco para la Conclusión de un Acuerdo sobre un Estatus Final” -conocido también como Acuerdo Abu Mazen-Beilin-, que fue elaborado por Mahmoud Abbas, Secretario General de la OLP y por Yossi Beilin, diputado israelí del partido Meretz, en octubre de 1995 y cuya existencia fue negada durante cinco años, se atrevió a bosquejar propuestas concretas para la solución de la cuestión de Jerusalén, incluida la división de la ciudad en barrios árabes en Jerusalén Este, formando parte del Estado palestino cuya capital sería Abu Dis, y barrios judíos de Jerusalén Este como parte de Israel.
La primera vez que la cuestión de Jerusalén se abordó oficialmente en las negociaciones fue en julio de 2000, en la Cumbre de Camp David, donde la parte israelí, dirigida por el Primer Ministro Ehud Barak, ofreció a los Palestinos, liderados por el Presidente Arafat, responsabilidad sobre algunos barrios de Jerusalén, y donde se discutieron planes conjuntos para la administración de la Ciudad Vieja. Pero las exigencias para que los palestinos reconocieran sus colonias establecidas dentro de los límites del municipio de Jerusalén Oeste (WJM), así como la relación histórica y religiosa de los judíos con el Haram Ash-Sharif y, en consecuencia, sus demandas de derecho a compartir “soberanía” sobre el lugar, fueron inaceptables y condujeron -entre otras cosas- al fracaso de la Cumbre de Camp David. Sin embargo las conversaciones continuaron y las diferencias entre las partes se fueron limando. En un último esfuerzo, el presidente Clinton, de los EEUU, en una reunión en la Casa Blanca el 23 de diciembre de 2000, propuso sus “Parámetros” a los negociadores israelíes y palestinos, para que sirvieran de guía y aceleraran el final de las negociaciones pues deseaba que terminaran en las siguientes semanas, antes de enero de 2001, fecha en que dejaría el cargo. Por fin, no sin dudas y reservas, las dos partes aceptaron las propuestas y quedaron establecidas las bases para que, en enero de 2001, se celebrara la Mesa de negociación, antes de la elección de Ariel Sharon en Israel, en febrero de 2001, que acabaría con el Proceso de Paz.
Con respecto a Jerusalén, el principio general de la propuesta de Clinton era: “las zonas árabes son palestinas y las zonas judías son israelíes, facilitando la máxima contigüidad entre ambas partes”, y que la cuestión del Haram Al-Sharif /El Templo del Monte, era una cuestión simbólica más que de soberanía administrativa y debía se tratada como tal.
Sin embargo, desde entonces las iniciativas de paz, incluyendo el Plan de Paz Saudí de 2002, la Hoja de Ruta del Cuarteto (2003), y el Documento de Ginebra (2003), han fracasado en acercar la cuestión de Jerusalén a una solución. Y mientras tanto Israel continúa produciendo hechos consumados sobre el terreno que dificultan cada vez más, si no hacen imposible, una solución viable para la ciudad.
Alrededor de 100 personalidades palestinas firmaron dos significativos documentos que se publicaron en importantes periódicos y se transmitieron a los dirigentes palestinos, uno el 12 de noviembre, en Jerusalén y otro el 15 de noviembre en Amman. Los dos documentos subrayaban la posición nacional palestina sobre Jerusalén, anticipándose a la Conferencia Internacional sobre Jerusalén que reunió a más de 5.000 personalidades del mundo árabe e islámico en Estanbul, el 17 de noviembre; y al Encuentro Internacional de Annapolis, celebrado el 27 de noviembre de 2007, entre el presidente Abbas y el presidente Olmert, bajo los auspicios del presidente Bush, y al que asistieron representantes de unos 30 países, del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y del Cuarteto [12]. En un discurso en Annapolis, el presidente Abbas reiteró la posición nacional palestina sobre la urgente necesidad de poner fin a cuarenta años de ocupación israelí y de reconocer un Estado Palestino independiente.